y al final no importa ni tu plata, ni tu fama,
ni tu belleza, ni el auto nuevo,
ni tus seguidores, ni tu campera de cuero,
ni tu casa recién hecha, ni tu viaje al extranjero.
ni tus estudios, ni tu trabajo,
ni siquiera tu poesía escrita ((a no ser que la lleves en el alma))
ni los años ahorrando, ni tu guitarra de marca,
ni tus zapatillas nuevas, ni tu corte de pelo,
porque en tu habitación estuviste solo durante todo este tiempo,
y ni hablar de cuando saltaste por la ventana.
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