jueves, 4 de enero de 2018

nokia 1100

me siento como el nokia 1100 de arriba de la mesita de luz, esos que no mueren del todo pero muy bien no andan, pensando en las cosas que despiertan este no poder dormir, en el tiempo que desperdicie y en el que desperdicio ahora pensando en desperdiciar. la nostalgia me pone un poco patas para arriba mi pequeño mundo, y me da vuelta el cerebro, haciendome ver las cosas con los ojos empañados. empañados del pasado, empachados de recuerdos, borrosos pero ciertos, todo es real aunque a veces no sepa ver con claridad.
como un nokia 1100, así me siento, antiguo y roto, pero ante todo, sobreviviendo.
los cigarros me recuerdan a todo, a todo lo que me mata o mejor dicho lo intenta, porque desde que descubrí que tengo un corazón de papel, todo parece ser un arma. el tiempo es un arma, las palabras son un arma, el amor es un arma. recuesto a todo tibiamente entre mis manos esperando a destruirme con ellos, o mejor dicho a intentarlo, porque nada de esto me mató antes, y ahora,
ahora mucho menos.

pulseada

en sus marcas, listos, ¡fuera!
y así fue que jugamos pulso, a ver quien aguanta más de los dos, quién tira más, quién con mas fuerza.
resisto, resistí, aunque las manos no den más, aunque ya estés cansado y quieras decir basta. pero aguanta hasta que puedas vencerme, y considerarte invicto frente a mi, o tal vez sea yo la que gane. todo últimamente se trata de aguantar hasta reventar, de no poder mirarnos a los ojos y decirnos que nos pasa. al futuro ya lo intuyo porque al no estar tirando para el mismo lado se sabe lo que pasará. las gotas ya no caen solo de mi frente, ahora se mezclan con las de mis ojos, dandome cuenta de que la furia no es el objetivo de mi corazón, soltandote así la mano, dejandote que me escupas la victoria en la cara.
te miro desentendida porque desconozco a quien elegí para que caminara a mi lado, mientras pienso que ganaste pero yo también gané, al elegir la paz antes que la guerra.

encendedor

me negaba a creer que soy transparente, a encontrarme de pronto, con la sensibilidad en la piel como nunca antes, con los sentimientos chorreando por los ojos, por las células que se abren solas, porque resulta que soy más que un cuerpo y lo de adentro siempre fue más fuerte. más fuerte y no me refiero solo al hecho de que puedan contra mi carne humana, si no que pueden contra todo, vientos, mareas, y lo más importante: mi cerebro. siempre voy a ser todo corazón, en mi siempre ganarán mis emociones, porque qué es de una vida sin sentir. que es de una vida si no vas corriendo detrás de lo que te enciende, qué es de un cuerpo si no lo rompe el llanto y a veces la alegria, que es la alegria sin la tristeza y viceversa, que somos si no lo intentamos, qué es vivir si uno vive con la cabeza y no con el pecho pidiendo más. yo me declaro insoportablemente viva, yendo detrás de lo que me enciende, y si alguna vez me apago, al menos sabré que algun dia, por lo menos algo me encendió.

arde

no sé si es amor o qué que no calma no ruge ni llora me come los huesos me come el estrés yo quiero comerte estar donde estás ser quie...