cae la escarcha sobre el débil tejado
se asoma el viento que algún día te rozó,
la niebla acaricia el pasto y el rocío
yace la nostalgia en el papel.
cujen los vidrios del ventanal
la pintura ha de secarse junto a tu pelo húmedo,
todo se mueve tranquilo al compás de tu reloj
y el fantasma no se decide al verte a contra luz.
la valija se cierra por si sola
los pájaros duermen ya,
se desparrama la noche sobre tu frágil rostro,
sobre tu ombligo y sobre tus pies también.
chorrea la impaciencia de tus labios
tus pupilas dilatadas comienzan a verse,
afuera ya es tarde, tarde para tu sombra
y cuando menos lo esperabas
te das cuenta de que tenías vida.
crujen suavemente los muros de tu corazón
haciendo infinitos ecos que rebotan sobre tu espejo.
tenue luz por siempre...