viernes, 19 de agosto de 2016

la mancha en la pared

aquella mancha en el costado del techo
me mira con ojos dulces y grandes,
la miro y no puedo no desearla entre mis manos,
la miro pero de repente sus ojos suaves se transforman en demonios,
y los fantasmas salen a bailar a la tenue luz de mi habitación.
no quieren irse por la ventana, no van a irse, no se calman,
y la mancha en la pared, desaparece, como todo.
fui engañada por la dulzura de mi propio infierno.
una vez más,
despierto,
en el medio de esta herida infinita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

arde

no sé si es amor o qué que no calma no ruge ni llora me come los huesos me come el estrés yo quiero comerte estar donde estás ser quie...