creí que me había encontrado con lo que estaba buscando,
pero resultaba ser que las mariposas en la panza me habían matado por dentro.
el respiro de la primavera ya no estaba,
la flor que le regalé esa vez se le había marchitado,
y ya se había olvidado de mi amor.
y la última vez que le ví la cara,
lo ví tan feliz que no me atreví a interrumpir su sonrisa,
y seguí escribiendo pensando que cada noche me leía,
pero la gente de por ahí decía
que ya estaba escribiendo otra historia.
cambiaría todos mis mañanas
por un simple ayer.
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