lunes, 29 de febrero de 2016

llorar es humano y necesario

las lágrimas son un reflejo del alma.
digamos, pequeñas partes del alma contaminadas.
el dolor en el pecho, es el alma en alerta,
avisando que también puede intoxicarse el corazón.

las lágrimas intentan salir como mecanismo de defensa,
pero a veces se quedan atrapadas en la garganta,
formando un nudo,
por culpa del famoso "yo no lloro nunca" "me dá vergüenza llorar delante de la gente"
o el más conocido "no voy a llorar por esta estupidez"

entonces las cuerdas vocales se inundan
y las palabras salen cortadas.

como todo en el cuerpo, antes de realizar la dicha acción, se avisa al cerebro, y éste, como defensa ante la contaminación de alma, nos obliga a llorar.
lloramos y largamos esas partecitas de alma contaminadas. despacio o apurados, pero de a gotitas, mientras el cerebro controla que no se nos escape toda el alma por los ojos.
así es, por los ojos. de ahí viene la frase "los ojos son una ventana al alma" una ventana que solo es vía de escape de las lágrimas, una ventana por donde nada más que ellas pueden salir, el resto solo puede contemplar, de afuera hacia dentro.
y entonces, como decía, lloramos. de a gotas transparentes y claras, como dicha alma. agua salada, porque ha sido contaminada por la amargura. lloramos y a la vez fruncimos cejas y músculos, porque así el cuerpo se defiende mejor ante el dolor.
llega un momento, en el que la presión en el pecho se calma, porque hemos sido purificados, descontaminados, y nunca somos conscientes de que nuestra alma ha sido curada, como niño de la gripe.
si sigue doliendo un poco el pecho es porque todavía estamos heridos, ahí viene la risa y su papel de enfermera, pero esa es otra reflexión.
y entonces, estamos fuera de peligro, cuando la última  gota de amargura, cae sin querer o queriendo, acompañada de la gravedad, trazando su propio sendero, en nuestras propias mejillas.

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